Inaugurando Horizontes: Descifrando el impacto de la IA en nuestra sociedad

El Economista

La Inteligencia Artificial ya está entre nosotros. De ser un término desconocido para la mayoría, algo cinematográfico y bastante tecnológico, hoy lo encontramos en los titulares de las noticias, entre conflictos bélicos y desastres climáticos. Descifrar su impacto es un fascinante viaje de descubrimiento, análisis y reflexión sobre su vertiginosa evolución y su imparable infiltración en diversos estratos de nuestra sociedad. Queramos o no, la IA está redefiniendo muchos límites. 

En una era digital que busca su consolidación más que irreversible, la Inteligencia Artificial se presenta, de momento, como una promesa de avances sin precedentes, nunca imaginados y mucho menos puestos en práctica. Es más, al mismo tiempo, se atreve a plantear interrogantes fundamentales sobre lo que significa “ser humano» en un mundo cada vez más automatizado y mecanizado y muchos dirían, inhumano. 

Empecemos por las ventajas. Desde el campo médico, donde los diagnósticos se mejoran y se hiperpersonalizan los tratamientos, a la economía, donde la automatización impulsada por la IA está redefiniendo el futuro del trabajo, las implicaciones son, en opinión de muchos, aún difíciles de imaginar.

La IA está potenciando la eficiencia y la precisión en múltiples sectores, a la vez que está abriendo nuevos caminos a la innovación. Los sistemas de IA, basados en su gran capacidad para procesar y analizar grandes volúmenes de datos a velocidades poco imaginables para el ser humano estándar, están catalizando avances en la investigación científica, la gestión de recursos naturales y el desarrollo sostenible. Otra cosa es el uso que se haga de ellos.

¿Temores? Parece que la IA también hace aflorar nuestros temores más profundos. La posibilidad de un desempleo masivo debido a la automatización, las preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos y la amenaza de un control tecnológico desmedido son discusiones rabiosamente vigentes. La falta de transparencia y la posibilidad de irregularidades y sesgos en los algoritmos de IA también inquietan a muchos. Al final, se reduce a una cuestión de poder, ¿no? ¿Quién controla la tecnología y con qué propósito?

Los expertos en el campo, probablemente muchos menos de los que imaginamos, han expresado opiniones mixtas. Desde un futuro brillante y lleno de posibilidades, a advertir sobre la necesidad de regulaciones robustas para mitigar los riesgos asociados. 

Pero si en algo coinciden es sobre la necesidad de un diálogo continuo entre los creadores de políticas o leyes, los desarrolladores de tecnología y el público en general para garantizar que la IA se desarrolle y se aplique de manera que beneficie a la humanidad en su conjunto y no tenga tentaciones de sustituirla.

En esta columna exploraremos estos y otros temas cruciales, con el objetivo de desentrañar las complejidades de la IA para fomentar una comprensión más profunda y matizada de cómo la IA ya está moldeando el presente y cómo va a ayudar a construir el futuro.

La IA es, sin duda alguna, tanto un espejo como una ventana. Refleja nuestras aspiraciones y temores mientras nos ofrece una visión de un horizonte lleno de posibilidades inexploradas a la vez que atractivas.

Autor: Jordi Sabater

Publicado en ElEconomista – Revista Catalunya – Inteligencia Artificial – Articulo Diciembre 2023

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